El día que vi las primeras flores en mis árboles, después de tres años de espera, fue emocionante. Pero también marcó el inicio de una nueva fase de desafíos. Las flores de aguacate son fascinantes desde el punto de vista botánico, pero complicadas desde el punto de vista práctico.
Descubrí que tengo árboles tipo A y tipo B mezclados, lo cual es bueno para la polinización cruzada. Pero también me di cuenta de que las abejas son fundamentales en este proceso. Tuve que contactar a un apicultor local para que instalara colmenas cerca de mi huerto durante la floración. La diferencia en el cuajado fue notable.
El primer año de producción obtuve apenas 40 kilos en total de mis cinco hectáreas. Era patético, pero esperado. Los árboles aún estaban aprendiendo a producir, igual que yo estaba aprendiendo a manejarlos. Cada fruto que logré cosechar lo estudié como si fuera un tesoro, aprendiendo sobre tamaños, formas y calidades.






