Hoy, mi huerto de aguacate Hass no solo me da sustento económico, sino que se ha convertido en un ejemplo en la región. Recibo visitas regulares de otros agricultores que quieren aprender, y he comenzado a ofrecer asesorías técnicas.
Estoy expandiendo gradualmente, pero de manera controlada. Cada dos años agrego una hectárea nueva, aplicando todo lo que he aprendido. También estoy experimentando con variedades complementarias y con técnicas de agricultura regenerativa que prometen mejorar aún más la sostenibilidad del sistema.
El mercado del aguacate sigue creciendo, y veo oportunidades en nichos especializados como producción orgánica certificada y venta directa a restaurantes. Pero independientemente de hacia dónde evolucione el negocio, sé que los fundamentos siguen siendo los mismos: paciencia, observación, manejo cuidadoso y respeto por los ciclos naturales de los árboles